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sábado, 2 de abril de 2011

II. (de "DEL ANONIMATO") - (ANDRÉS NAVARRO)

Observo al público cambiar
el aire de lugar con un aplauso.

Soy entre ellos un embrión
de gusano estético, un niño a punto
de levantar un objeto demasiado grande
o de entrar en sus vidas como un aerolito
y cantarles
sus hazañas
dentro. Vuestro podio es confortable
pero no necesito saber con precisión
dónde termina el poema
y empieza la manzana
sino volver a casa y encontrar un mensaje
en la cocina: Llegué ayer de tu Sur, ¿en qué andas?




viernes, 1 de abril de 2011

MENOS QUE SUFICIENTE (ANDRÉS NAVARRO)

El verano impartía inglés en los tugurios.

Acreedor de vértigo entre maletas abiertas
y cerradas, no volví. Les delataban
las membranas morales,
el sonido de llaves, no podían ser ellos.

Los hoteles baratos hacían su papel
de viejo verde pálido recuperando
el tono, esa musculatura
que no mueve: mirábamos
a los atletas titulares
dosificar
energía en la pantalla. Primero sólo tú

y luego yo del todo. Un ritual, una apuesta
ganada
a la hormona del cambio:
¿sabrías describir a tu madre sin usar adjetivos?

En cuanto al placer, no entendí que debía
dividirlo por dos, como una nuez,
una porción que darte
con el contenido a la vista.

Creer
ya no era la mitad indivisible.



jueves, 31 de marzo de 2011

EL PRESENTE (ANDRÉS NAVARRO)

En la nevera siempre hay té frío
con hojas de léxico en desuso. Ha llegado
el bello otoño, muy pronto la nieve cubrirá
los quitamiedos, en diciembre alquilaremos buzones,
ordenaremos todos los regalos.
Es bueno veros partir...

Una niña bosteza y luego otra. Le doy
a cada una la historia que coincide con su aspecto.
A mediodía salgo, a pedir romero a las gitanas,
sacudo manteles, prendo las chimeneas
mientras los organizadores
se preguntan
si pueden permitirse tanta danza.

Que algún nervio simpático me haga la señal
cuando deba reír, que alguien tome por mí
las decisiones que afectan al olfato.

Os pido un minuto de vergüenza.
El tema es libre.



miércoles, 30 de marzo de 2011

OS HABLARÉ DE TI (ANDRÉS NAVARRO)

No son las tomas falsas, soy yo
siguiendo el rastro
de la caducidad reinante: gaviotas descarnadas,
caras que se harán viejas, insectos
contra un parabrisas
como ideogramas del futuro. Y aún parece posible
redefinir el vértigo con eslabones de asma,
con lingotes de suerte de otros días.

No hay palmeras aquí, sólo cuerpos sumidos
en su propia visión utilitaria. Van y vienen
sobre el mapa de aceras, atraviesan
jardines donde los niños amplían el verano
bajo grises costillas de cobre. Dos horas
y media tormenta estallan
para que vuelvas a casa sola
con el cuello más erguido
y los hombros pidiendo limosna.

Aún sabemos hacer de la conversación
una ficción
de anonimato mutuo. Pero hagamos
balance: las gaviotas son cisnes
de extrarradio, no simbolizan nuestra vida.
Lo has olvidado:
al acercarse al foco las sombras se agigantan
como verdades con textura. Y cómo éramos
precoces en lo que no supusiera enumerar
o comprender. Podría equivocarme
pero esas flores tan blancas, en la terraza,
no duermen nunca.


martes, 29 de marzo de 2011

II. (LA JUVENTUD TERMINA...) - (ANDRÉS NAVARRO)

La juventud termina cuando una moneda arrojada
a un estanque surte efecto. Cambiarás de estado
y de país, distinguirás lo conocido de lo casual
cuando el instinto resulte inútil
y haga frío. Aquel verano, hacia el Sur, la chica
dando el alto en la cuneta no era una desenfadada
estudiante o no hacía autostop. Luego fue necesario
enjugar las toxinas, despertar a los niños,
hacerse con un mapa de la zona.



lunes, 28 de marzo de 2011

DE VIAJE (ANDRÉS NAVARRO)

I.

Inútil pensar que el amor no blanquea
arena húmeda o paredes de isla, sobre todo
ahora
que el futuro
es casi literal. Libros: respiraderos
de conducta. Y a los pies cierto gato sumido
en un sueño simple con gorriones.

Imagina el ecuador entre un extremo horizonte
de súplicas y la profecía publicitaria, una mañana
emprendedora, tus manos aisladas en un mundo
de euforia que no entienden.

Y nos desenvolvemos
en una escena sin estilo, traducimos
paisajes: la raya de costa devuelve una versión
prehistórica
del sonido como límite; el resto -incluida
la respiración de aristas
tensando las fachadas- hoscamente
se ejercita contra el tráfico. El pulmón de hipos
del paseo marítimo despoblado de familias
es un cambio de tema, algo descartado
de la conversación en favor del despilfarro
sensual. Y sin descanso sobre la hierba giran
aspersores.

Entiéndeme: digo que me superas en número
si hablas de nosotros, amor, pero también los hechos
compiten por el lugar
del que volvías cada vez con nuevas preguntas.

Tú: una sustancia puesta en contacto
con su reactivo. Yo, un egoísmo sin blanco.

Y tus cinco sentidos de resistencia
aún piensan
para no tener que creer.