Mostrando entradas con la etiqueta Leopoldo María Panero. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Leopoldo María Panero. Mostrar todas las entradas

domingo, 31 de julio de 2011

LA CUÁDRUPLE FORMA DE LA NADA (LEOPOLDO MARÍA PANERO)


Yo he sabido ver el misterio del verso
que es el misterio de lo que a sí mismo nombra
el anzuelo hecho de la nada
prometido al pez del tiempo
cuya boca sin dientes muestra el origen del poema
en la nada que flota antes de la palabra
y que es distinta a esa nada que el poema canta
y también a esa nada en que expira el poema:
tres pues son las formas de la nada
parecidas a cerdos bailando en torno del poema
junto a la casa que el viento ha derrumbado
y ay del que dijo que una es la nada
frente a la casa que el viento ha derrumbado:
porque los lobos persiguen el amanecer de las formas
ese amanecer que recuerda a la nada;
triple es la nada y triple es el poema
imaginación escritura y lectura
y páginas que caen alabando a la nada
la nada que no es vacío sino amplitud de palabras
peces shakesperianos que boquean en la playa
esperando allí entre las ruinas del mundo
al señor con yelmo y con espada
al señor sin fruto de la nada.
Testigo es su cadáver aquí donde boquea el poema
de que nada se ha escrito ni se escribió nunca
y ésta es la cuádruple forma de la nada.


 

sábado, 30 de julio de 2011

SÚCUBO (LEOPOLDO MARÍA PANERO)



Y me encontré a una mujer frente a mí,
y le dije: no tengo pelo,
soy un pez. Y ella me dijo:
conocerás el mar, esa ancha tumba
en que nada el Kraken
y se pierden los barcos.
Y era como descubrir en un barco, de noche
a la luz de las estrellas
que está uno abrazado al diablo,
a esa mujer, esa limosna
que sólo él puede ofrecerme
y cuya mano acaricia torpemente
las cuencas vacías de mis ojos
en ese albañal que tengo por juguete,
y por figura; y le diré entonces:
he tenido comercio con la nada.



 

viernes, 29 de julio de 2011

EL MENSAJERO LLEGA CON RETRASO (LEOPOLDO MARÍA PANERO)


(de El Castillo de Kafka)

 Tarde viniste, dije, Bernabé, mensajero:
                                                                     he ocultado mi vida
y en este cuarto nada visible queda.
                                                              Todo lo más, dije
aúllan espectros débilmente en las rendijas
de las paredes, y me suelo
tirar un gran pedo cada vez que me acuerdo
de cómo fue y no debió ser; y los días pasados
son como bandada de pájaros en el desierto otra vez,
en la arena que cubren las calaveras: están
parados todos los relojes, y mi alma emana
un insoportable hedor a tabaco. Y los hilos cuelgan
de los libros tantos y todos
por fin en blanco, sin título ni portada.
Veo el mar estrellarse contra la ventana
que mi enorme fuerza de esclavo condenado
a galeras no puede ya cerrar. Como en un
mundo submarino, los monstruos fosforecen
nadando en mi conciencia. Huyeron ya las
vírgenes, y sobre todo aquella cuyo
cabello canté cuando el asedio
de Troya, la de los bucles
dorados que extendiéndose tocaban las
nubes y molestaban a los reyes sentados.
Compro el periódico y leo sin asombro
que ayer he muerto: y es por eso que te digo
tarde llegaste, Bernabé, mensajero.
Feliz, cuando ya no podía serlo,
ebrio, ebrio como un esfuerzo
feroz para ser alguien donde ya no es nadie,
quiero decir -en este espacio
que alguien llama "Nadie"-, y viendo
el gozo a lo lejos como ciervo que huye
y al que sin poder ya tener, adoro
y contemplo como a un intruso
cantando demasiado alto entre estas
paredes, como sucede en
The old men admiring themselves in the water
los viejos que en el agua se asombran de sí mismos,
sintiendo sólo el dolor de no poder ya sentir nada.




jueves, 28 de julio de 2011

LAMED WUFNIK (LEOPOLDO MARÍA PANERO)



Yo soy un lamed wufnik
sin mí el universo es nada
las cabezas de los hombres
son como sucios pozos negros
yo soy un lamed wufnik
sin mí el universo es nada
dios llora en mis hombros
el dolor del universo, las flechas
que le clavan los hombres
yo soy un lamed wufnik
si mí el universo es nada
le conté un día a un árabe
oscuro, mientras dormía
esta historia de mi vida
y dijo “Tú eres un lamed wufnik"[*]
sin ti Dios es pura nada




[*] y añadió “y entre los árabes, un kutb” (v. Jorge Luis Borges, El Libro de los seres imaginarios)



miércoles, 27 de julio de 2011

HIMNO A LA CORONA DE ESPAÑA (LEOPOLDO MARÍA PANERO)



(Para su Majestad el Rey Don Juan Carlos)


Sólo un payaso soy de una cuerda pendiente
ante aquel que la luz vino a traer a España
e hizo que el sol ardiera en la mano más pura.
En la pradera los ciervos arden como recuerdos
y acuden los pastores a olvidar su deseo
y el Rey, nívea la frente, deja caer su mano
y una perla me ofrece, que el aire la disuelva
porque blanca y perfecta, mucho mejor que el viento
es la Corona de España, perseguida tan sólo
por el ladrar del viento en la llanura insomne
donde Juan Carlos solloza por su perdida figura.


 

martes, 26 de julio de 2011

LA LLEGADA DEL IMPOSTOR FINGIÉNDOSE LEOPOLDO MARÍA PANERO (LEOPOLDO MARÍA PANERO)


Al amanecer, cuando las mujeres comían fresas crudas, alguien llamó a mi puerta diciendo ser y llamarse Leopoldo María Panero. Sin embargo, su falta de entereza al representar el papel, sus abundantes silencios, sus equivocaciones al recordar frases célebres, su embarazo cuando le obligué a recitar a Pound, y finalmente lo poco gracioso de sus gracias, me convencieron de que se trataba de un impostor. Inmediatamente, hice venir a los soldados: al amanecer del día siguiente, cuando los hombres comían pescado congelado, y en presencia de todo el regimiento, le fueron arrancados sus galones, su cremallera, y arrojado a la basura su lápiz de labios, para ser fusilado poco después. Así terminó el hombre que se fingía Leopoldo María Panero.

 

lunes, 25 de julio de 2011

BLANCANIEVES SE DESPIDE DE LOS SIETE ENANOS (LEOPOLDO MARÍA PANERO)


Prometo escribiros, pañuelos que se pierden en el horizonte, risas que palidecen, rostros que caen sin peso sobre la hierba húmeda, donde las arañas tejen ahora sus azules telas. En la casa del bosque crujen, de noche, las viejas maderas, el viento agita raídos cortinajes, entra sólo la luna a través de las grietas. Los espejos silenciosos, ahora, qué grotescos, envenenados peines, manzanas, maleficios, qué olor a cerrado ahora, qué grotescos. Os echaré de menos, nunca os olvidaré. Pañuelos que se pierden en el horizonte. A lo lejos se oyen golpes secos, uno tras otro los árboles se derrumban. Está en venta el jardín de los cerezos.