jueves, 9 de mayo de 2013

1973 (RAÚL ZURITA)



Han bombardeado La Moneda y se ha producido
la estampida. Las calles quedaron vacías y a esta
hora las embajadas están atestadas de gente. Yo
fui apresado en la madugada de Valparaíso pero
eso no importa. Importa que necesito amor y estoy
solo. Tampoco importa que los tipos hayan huido
como ratas. Es la vida. Yo sé bastante de eso. O
por lo menos. A mí se me había adelantado un
poco, me refiero a la vida, claro. Tenía hijos y la
que entonces era mi primera mujer me buscaba.
Habíamos roto hacía algunos meses, pero igual me
buscaba. Yo creo que la verdad es siempre algo
muy simple. Los tipos corrieron a perderse y ya
está. Yo habría hecho lo mismo. Me guardaron en
la bodega de un carguero. Mal asunto. Me la
imagino perfectamente con mi estampita de
desaparecido pegada al chaleco y dando la lata.
Me refiero a la que era mi mujer, claro. Excelente
tipa, pero me la imagino perfectamente. Huyeron
como ratas. Fue lo que dije. Al primer empujón.
He comenzando a teclear esto porque estoy solo y
necesito amor. Es simple. Todos necesitan un
poco de amor. Los boquerones de los bombardeos
han permanecido desde hace años allí. Es algo que
un niño podría entender. Quienes pasan por allí lo
hacen rápidamente. Nadie mira por mucho rato allí.




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